martes, 15 de mayo de 2012
domingo, 13 de mayo de 2012
Prólogo de la Obra
Tal como lo indica su título, se trata de un libro de apasionante lectura cuyo contenido estimula al lector a realizar una fascinante travesía intelectual al final de la que podrá constatar la manera en que se originó y evolucionó la industria naval hasta alcanzar los más altos niveles de perfección tecnológica de la actualidad primero a escala mundial y luego en el plano nacional.
Desde
los remotos tiempos prehistóricos, el devenir del género humano pone de
manifiesto los incesantes esfuerzos desplegados por los primeros pobladores del
planeta con el fin de domesticar animales y adaptarse al hábitat que les
circundaba, satisfaciendo así sus necesidades básicas frente a las inclemencias
de la naturaleza y esforzándose por dominar los inmensos espacios terrestres en
los que con el tiempo erigieron naciones-estado, luego países y finalmente
imperios.
Esas
civilizaciones antiguas, empezando por los egipcios y continuando sucesivamente
los sumerios, chinos, fenicios, griegos y romanos, entre otras culturas, una
vez culminado el proceso de ocupar los espacios terrestres, ignorando tal vez
que las tres cuartas partes de la superficie del globo terráqueo estaba
cubierta por agua, entonces se dedicaron a la conquista de las cuencas
fluviales, de los lagos, de los mares y de los océanos. De esa forma surgió la
talasocracia, una suerte de sistema a un tiempo naval, comercial y bélico a
través del cual los pueblos estaban en capacidad de extender sus dominios
territoriales y ampliar la esfera de influencia de sus respectivos imperios.
De la
misma manera en que el hombre primitivo inventó el arco, la flecha, el hacha y
la lanza para la pesca y la caza, al igual que otros instrumentos para su
defensa personal, también sintió la necesidad de inventar otros artefactos y
construir embarcaciones que les permitieran estar en condiciones de enfrentar y
superar los continuos retos que el mar les planteaba en su constante afán por
establecer relaciones comerciales con otros pueblos y en su cada vez más
creciente necesidad de utilizar sus flotas navales para guerrear, ora
defendiéndose de ataques foráneos, ora embistiendo adversarios a los que se
proponían someter a sus dominios imperiales.
La
historia de la relación del hombre con el mar y los océanos, lo mismo que la
evolución de las embarcaciones marítimas, desde las formas más simples a las
más complejas y modernas, se encuentra admirablemente narrada en el libro Océanos
de tinta de papel. Historia de la navegación
y del desarrollo marítimo dominicano, que con motivo del 90 aniversario
de su fundación ha auspiciado la empresa naviera dominicana B&R y cuya
redacción ha sido confiada al reconocido escritor, crítico literario e
historiador Miguel Reyes Sánchez.
II
Tal
como lo indica su título, se trata de un libro de apasionante lectura cuyo
contenido estimula al lector a realizar una fascinante travesía intelectual al
final de la que podrá constatar la manera en que se originó y evolucionó la
industria naval hasta alcanzar los más altos niveles de perfección tecnológica
de la actualidad primero a escala mundial y luego en el plano nacional.
La
obra consta de cuatro capítulos en los que Reyes Sánchez estructura un novedoso
discurso narrativo que permite apreciar cómo los precursores de la navegación,
a partir de las civilizaciones más antiguas, iniciaron sus actividades náuticas
con el fin de dominar el mar y los océanos, mediante la construcción de
sencillas embarcaciones, desde la balsa hasta las célebres carabelas que
iniciaron la era de las circunvalaciones y de las grandes exploraciones que
condujeron, en las postrimerías del Medioevo, al descubrimiento, conquista y
colonización de territorios hasta entonces desconocidos por el Viejo Mundo.
El
continuo progreso tecnológico y científico experimentado por la industria naval
hasta la época contemporánea es prolijamente descrito por el autor a lo largo
de la obra. Cada capítulo lleva anejo un conjunto de comentarios y de notas
explicativas que tornan la lectura mucho más enriquecedora por la diversidad de
informaciones que ofrece el texto, circunstancia que permite al lector ampliar
sus conocimientos respecto del arte de la navegación y del quehacer marítimo a
escala planetaria.
El
cuarto apartado de la obra concitará especial atención debido a que presenta
una suerte de cronología de la historia naval y marítima en la República Dominicana.
De particular interés resulta la narración que nos ofrece Reyes Sánchez en
torno al origen de la Marina de Guerra Dominicana, durante los días gloriosos
de la proclamación del Estado nación en
1844, al igual que la evolución de la Marina Mercante nacional desde los
albores del siglo XIX.
De la
lectura atenta de este capítulo, el lector emerge con una noción sobremanera
objetiva acerca de la cultura y del legado navales que en las postrimerías del
siglo XV el incipiente pueblo dominicano recibió de los españoles
conquistadores. Y es que, según hace constar el historiador Emilio Rodríguez
Demorizi en su documentada obra La Marina de guerra
dominicana, 1844-1861, la historia naval de
América tuvo sus inicios en la otrora isla Española, preferida y amada por el
Gran Almirante Cristóbal Colón, hasta el punto de que por voluntad
testamentaria sus restos mortales debían reposar –y reposan- aquí en la ciudad
de Santo Domingo.
En
efecto, la Española fue el punto de partida de la casi totalidad de las
expediciones descubridoras y conquistadoras del llamado Nuevo Mundo; y fue tal
la importancia geopolítica que adquirió la isla de Santo Domingo, que como bien
destaca Reyes Sánchez en su magnífico libro, en diferentes épocas sus
habitantes fueron víctimas de ataques foráneos y de saqueos por parte de los
ingleses Sir Francis Drake, en 1585, William Penn y Robert Venables, en 1655;
mientras que en algunas de sus costas la isla fue asiento de piratas,
corsarios, bucaneros y filibusteros. Siglos después de esas desventuras, el
Gobierno dominicano rendiría tributo al célebre nauta genovés, cuya hazaña en
1492 le permitió completar el mundo, erigiendo un majestuoso Faro a Colón, que,
al decir de Rodríguez Demorizi, constituye el “máximo monumento de glorificación
de un navegante, luz perpetua encendida al paso de los modernos argonautas”.
En este punto conviene resaltar uno de los
aspectos del presente libro que le confiere un valor agregado sencillamente
inestimable: me refiero a las maravillosas fotografías, estupendos grabados,
espléndidas reproducciones de valiosos mapas antiguos y cartas náuticas que a
manera de imágenes ilustran y complementan el contenido de la obra.
Según
la teoría historiográfica moderna, el uso adecuado de imágenes en determinados
textos deviene un instrumento indispensable pues, además de la función estética
de las imágenes, éstas representan un documento o testimonio histórico tan útil
como cualquier otro vestigio del pasado que en definitiva conformará el
material con el cual el historiador reconstruirá
la parte del pasado objeto de estudio. En tal sentido, la acertada selección de
estos recursos visuales, que Reyes Sánchez ha utilizado en forma óptima y
magistral para enriquecer notablemente su libro, posibilitará que los amantes
de historias navales y marítimas imaginen el pasado de un modo más realista.
III
El
autor de esta formidable crónica de la navegación y del desarrollo marítimo
dominicano, es abogado de formación con estudios de postgrado en diplomacia,
tanto en universidades norteamericanas como europeas. Por sus múltiples aportes
a la sociedad dominicana ha recibido numerosas distinciones lo mismo del
Gobierno dominicano que del Congreso Nacional, al igual que de instituciones
culturales y académicas.
Su
producción intelectual es prolífica. Incluye estudios jurídicos, diplomáticos,
ensayos de carácter literario así como temas históricos. Es precisamente en la
narrativa, en el ámbito del ensayo y de la crítica, en el que Reyes Sánchez ha
hecho sus mayores contribuciones al estudio y difusión de las letras
nacionales.
Consciente,
sin embargo, de los nexos existentes entre la literatura y la historia, Reyes
Sánchez también ha incursionado en el cultivo de ensayos sobre temas
históricos, cosa que ha hecho con admirable rigor metodológico, logrando
estructurar textos narrativos de elevado nivel académico. Entre sus obras más
conocidas en el campo de la historia cabe mencionar las siguientes: Desafíos
de fin de siglo, América Latina en el
umbral del nuevo milenio y Perspectivas
actuales de la República Dominicana, Historia
de las Relaciones Domínico Haitianas, que mereció el Premio
Nacional de Historia “José Gabriel García”, que otorga el Ministerio de
Cultura, entre otras.
Mis congratulaciones al historiador Miguel Reyes Sánchez por tan magnífico libro, el cual constituye un significativo aporte a la bibliografía nacional en materia de estudios náuticos; parabienes que hago extensivos a los ejecutivos de la naviera B&R por la conmemoración de sus 90 años sirviendo al país en el sector naviero y también por su acertada iniciativa de obsequiar al pueblo dominicano esta maravillosa historia titulada Océanos de tinta y papel. Historia de la navegación y del desarrollo marítimo dominicano: un texto que sin duda habrá de convertirse en permanente fuente de consulta para todo aquel que desee ampliar sus conocimientos sobre el origen y desarrollo de la historia naval y marítima del pueblo dominicano. Enhorabuena, pues.
Juan
Daniel Balcácer
Académico del Número de la Academia Dominicana de la Historia
Académico del Número de la Academia Dominicana de la Historia
Miguel Reyes Sánchez gana el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2012
El reconocido escritor Miguel Reyes Sánchez obtuvo el Premio Nacional Feria
del Libro Eduardo León Jimenes 2012, por su obra " “Océanos de tinta y
papel: Historia de la navegación y del desarrollo marítimo dominicano”.
El Premio, consistente en 450 mil pesos y un certificado,
es el principal galardón que se entrega en el marco de esta cita cultural a un
texto publicado en el año 2011, cuenta con los auspicios de la Secretaría de
Estado de Cultura, la Dirección General de la Feria del Libro y el Grupo León
Jimenes. El galardón le fue entregado en un solemne acto en la Sala de la
Cultura “Aida Bonelly de Díaz” del Teatro Nacional.
El veredicto fue dado por un jurado compuesto por los
reconocidos intelectuales Jeannette Miller, Adriano Miguel Tejada y José
Mármol, y presidido ex-oficio, con voz pero sin voto, por el director general
de la Feria, Alejandro Arvelo, quienes destacaron la calidad de la obra, la
cual sobresalió, de acuerdo con el veredicto, “por la singularidad del tema, la
trascendencia de su contenido escrito en un lenguaje didáctico, y sus aportes a
la historia de la navegación, todo enmarcado en un bellísimo conjunto de
imágenes y una impecable impresión”.El jurado destacó que esta obra es “una
magnífica contribución al acervo bibliográfico nacional”.
Un total de 28 libros publicados en el año 2011 fueron
presentados por sus autores para participar en la edición número dieciséis de
este premio, considerado uno de los más importantes reconocimientos a los
escritores dominicanos, y que contribuye a divulgar sus obras y a enaltecer su
trabajo intelectual.
Los criterios analizados para la selección son trascendencia y calidad del
texto, manejo del lenguaje, la destreza intelectual o capacidad creativa,
estructura del libro, originalidad y contribución a la riqueza bibliográfica nacional.
Miguel Reyes Sánchez recibió el premio, dotado de 450 mil
pesos y un certificado oficial, de manos del Lic. José Rafael Lantigua,
Ministro de Cultura, los miembros del jurado y Stella León, vicepresidente de
Asuntos Corporativos de Grupo León Jimenes, quien ponderó la importancia que
este galardón tiene para la bibliografía dominicana, para los escritores
locales y para el Grupo León Jimenes.
“El Grupo León Jimenes se honra en reconocer y proyectar el talento, la
creatividad y la sensibilidad de nuestros escritores dominicanos a través del
Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes, un merecido homenaje y
estímulo a hombres y mujeres que retratan en líneas capítulos y aspectos
memorables de la historia dominicana o que dan vida a personajes y experiencias
propias del don de la inventiva”, expresó Stella León.
El reconocido escritor Miguel Reyes Sánchez obtuvo el Premio Nacional Feria
del Libro Eduardo León Jimenes 2012, por su obra " “Océanos de tinta y
papel: Historia de la navegación y del desarrollo marítimo dominicano”.
El Premio, consistente en 450 mil pesos y un certificado,
es el principal galardón que se entrega en el marco de esta cita cultural a un
texto publicado en el año 2011, cuenta con los auspicios de la Secretaría de
Estado de Cultura, la Dirección General de la Feria del Libro y el Grupo León
Jimenes. El galardón le fue entregado en un solemne acto en la Sala de la
Cultura “Aida Bonelly de Díaz” del Teatro Nacional.
El veredicto fue dado por un jurado compuesto por los
reconocidos intelectuales Jeannette Miller, Adriano Miguel Tejada y José
Mármol, y presidido ex-oficio, con voz pero sin voto, por el director general
de la Feria, Alejandro Arvelo, quienes destacaron la calidad de la obra, la
cual sobresalió, de acuerdo con el veredicto, “por la singularidad del tema, la
trascendencia de su contenido escrito en un lenguaje didáctico, y sus aportes a
la historia de la navegación, todo enmarcado en un bellísimo conjunto de
imágenes y una impecable impresión”.El jurado destacó que esta obra es “una
magnífica contribución al acervo bibliográfico nacional”.
Un total de 28 libros publicados en el año 2011 fueron
presentados por sus autores para participar en la edición número dieciséis de
este premio, considerado uno de los más importantes reconocimientos a los
escritores dominicanos, y que contribuye a divulgar sus obras y a enaltecer su
trabajo intelectual.
Los criterios analizados para la selección son trascendencia y calidad del
texto, manejo del lenguaje, la destreza intelectual o capacidad creativa,
estructura del libro, originalidad y contribución a la riqueza bibliográfica nacional.
Miguel Reyes Sánchez recibió el premio, dotado de 450 mil
pesos y un certificado oficial, de manos del Lic. José Rafael Lantigua,
Ministro de Cultura, los miembros del jurado y Stella León, vicepresidente de
Asuntos Corporativos de Grupo León Jimenes, quien ponderó la importancia que
este galardón tiene para la bibliografía dominicana, para los escritores
locales y para el Grupo León Jimenes.
“El Grupo León Jimenes se honra en reconocer y proyectar el talento, la
creatividad y la sensibilidad de nuestros escritores dominicanos a través del
Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes, un merecido homenaje y
estímulo a hombres y mujeres que retratan en líneas capítulos y aspectos
memorables de la historia dominicana o que dan vida a personajes y experiencias
propias del don de la inventiva”, expresó Stella León.
ACERCA
DEL AUTOR:
Autor de treinta obras, ntre las que se destacan las siguientes:
Siluetas de Recuerdos (1986); En el Jardín de la Soledad (1988); En el
Laberinto de las Palabras. Semblanza Histórica de la Realidad Centroamericana
(1992); Memoria de la Palabra (1995); Estudios Jurídicos Bancarios (1995);
Travesías de un Navegante (1996); Desafíos de Fin de Siglo (1997); Paradigmas
de la Razón (1998); Autonomía Legal de los Bancos Centrales (1999); América
Latina en el umbral del nuevo milenio y Perspectivas actuales de la República
Dominicana (1999); Legal Autonomy of the Central Bank (1999); La Creación
Literaria en el Siglo XX (2000); Reformas del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas (2002); Los Tratados Internacionales (2002); Régimen Jurídico
de los Agentes Diplomáticos y Consulares (2002); Cumbres Iberoamericanas de
Jefes de Estado y de Gobierno (2002); Autonomía Legal de los Bancos Centrales
II (2003); Sombreros para un Viajero (2004); Señales para una Transición.
Agenda de Desarrollo (2006); Las Nuevas Fichas del Tablero Internacional
(2008); Régimen de Visas para la República Dominicana (2008); Manual
Diplomático y de Derecho Diplomático (2010) e Historia de las Relaciones
Domínico Haitianas (2010) -Premio Nacional de Historia, José Gabriel García
2010-; Toussaint: El Libertador de los Negros (2011); y La Guerra
Domínico-Haitiana: Las cinco campañas de separación (1844-1855) (2011).
Ha recibido importantes galardones entre las que se
destacan: el Premio Seykio de la Cultura, Tokio, Japón (1987); Joven
Sobresaliente de la República Dominicana (1996), Jaycees 72; Joven
Sobresaliente del Mundo (1998), Cámara Junior Internacional (JCI), Manila,
Filipinas, -siendo el primer ciudadano dominicano en ostentar esta distinción-.
La Cámara de Diputados de la República Dominicana a unanimidad lo declaró:
Artista Ejemplar de la Literatura Dominicana (2000). El Gobierno Dominicano le
otorgó la Condecoración de la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, en el
Grado de Gran Cruz Placa de Plata (2003); Círculo Supremo de Plata (2006),
Jaycees 72; ostenta la Imperial Orden Hispánica Carlos V, en el Grado de
Comendador (2007); y Premio Nacional de Historia –José Gabriel García (2010).
Profesor de varias universidades nacionales, los
institutos castrenses y de la Escuela Diplomática y Consular del Ministerio del
Relaciones Exteriores. Ha desempeñado importantes funciones en las
instituciones del Sistema Financiero Nacional y el Ministerio de Relaciones
Exteriores, siendo actualmente Asesor de Relaciones Internacionales del Banco
Central de la República Dominicana y ostenta el rango de Embajador Técnico en
el Ministerio de Relaciones Exteriores.
sábado, 12 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

